DIY y FaceBook

Desde hace tiempo tengo una idea que no me puedo quitar de la cabeza. Desde muy chaval, con 16 o 17 años, he estado participando en diversas “escenas” DIY (Do It Yourself ó hazlo tu mismo), principalmente relacionadas con la música, pero también alrededor del software y la cultura libres. Desde grupos de amigos que nos juntábamos para tocar juntos y pasarlo bien, a organizar conciertos y pequeños festivales sin ánimo de lucro para bandas independientes. Todo se hacía “en casa”, en consonancia con esta ética DIY que abogaba por prescindir de empresas y sellos discográficos que en la mayoría de casos hacían perder la esencia de este tipo de música y movimientos sociales. Desde hacerles la comida y acoger en nuestras casas a los grupos que venían a tocar, hasta empaquetar y llevar personalmente al correo discos que se intercambiaban entre pequeñas distribuidoras de música, fotocopiar y grapar a mano pequeños fanzines con reseñas de los nuevos discos y agendas de conciertos, y pasar noches creando las primeras páginas web con este tipo de contenido allá cuando internet empezaba a ser popular. Muchas veces no era fácil, y el esfuerzo por organizar conciertos coincidía con días lluviosos por semana que nos hacían perder dinero personal para poder al menos pagarles la comida y la gasolina del viaje a los grupos que venían a tocar, pero eso era parte de la apuesta por esta manera de hacer las cosas.

Nos plantamos a día de hoy, y aunque tengo que reconocer que ya no estoy tan involucrado en la organización de estas cosas, si que sigo participando y colaborando ocasionalmente con amistades que siguen en ello, acogiendo grupos en mi casa, ayudando a cocinar la comida y echando una mano con otras pequeñas cosas que a menudo hacen falta. Pero hay algo que a mi parecer ha cambiado en gran medida, quizá parezca sutil y sin importancia para algunas personas, pero a mi modo de ver es muy significativo y opuesto a todo lo que este tipo de manifestaciones culturales representan.

Hace años había diversas webs que consultar para enterarte de que estaba pasando en la “escena”, webs que recopilaban la agenda de los conciertos y eventos, webs de opinión y reseñas de discos, las propias webs de los colectivos que organizaban eventos y distribuían el material, y algunos foros donde se intercambiaban opiniones, se compraba y vendía material y equipo de segunda mano, se quedaba para compartir coches para ir a conciertos y en definitiva se hacía comunidad, no siempre muy bien avenida o cohesionada, pero comunidad al fin y al cabo. Ahora tenemos FaceBook.

Personalmente no soy usuario de FaceBook. Tuve una cuenta hace años, pero la borré cuando empecé a preocuparme por la privacidad y las estrategias comerciales de esta empresa, además de por no encontrarme a gusto con la interacción social en esta plataforma basada en gran medida en la apariencia más que en el contenido, pero esa es otra historia. El problema, y la raíz de este texto, viene de la asimilación masiva por parte de FaceBook de todo este tipo de cultura (con la colaboración de todas las personas involucradas en ella, claro). La mayoría de las web citadas ya no existen; en su lugar se han ido sustituyendo por grupos en la red social, anuncios de eventos, y otro tipo de herramientas que ofrece. Aquí se plantea el dilema: una manifestación cultural basada en la autoorganización e independencia, totalmente basada en los servicios de una de las empresas multinacionales más poderosas de la actualidad, que  utiliza todo el contenido publicado en su plataforma para comerciar con los datos que genera y enriquecerse, contenido que por cierto censura a merced, y que participa además en el mayor sistema de control e invasión de la privacidad personal concebible. Cada cual hace con su privacidad lo que quiere, no voy a entrar a discutir esto en este texto porque no es el tema que quería comentar, pero parece irónico que por comodidad y conveniencia se esté a merced de una de las mayores multinacionales para compartir contenido de una cultura basada en una supuesta ética DIY. Y esto no es sólo aplicable a este pequeño colectivo, muchos otros en los que me muevo alrededor del software y la cultura libre parecen estar en el mismo punto.

Las alternativas nunca fueron fáciles. Gestionar y mantener económicamente nuestros propios servicios en internet como webs, blogs, listas de correo, foros, etc, es un trabajo poco agradecido y que muchas veces no tiene el alcance y la repercusión de uno de estos grupos de FaceBook, pero creo que el debate debería de por lo menos estar presente, al fin y al cabo, se trataba de ser independientes, ¿verdad?.

 

Desde la sala de control

panorama-situation.pngEstos dias estoy participando del proyecto de un amigo, Pablo de Soto, arquitecto y activista, miembro de hackitectura.net. Situation Room, una instalación que simula , emulando las salas de control militar y similares, una posible sala de situación civil, desde la que se analizarian y cartografiarian datos relevantes para la sociedad. Junto con la instalación, se están desarrollando una serie de talleres y charlas, con participantes como el Bureau d’etudes, y los componentes de hackitectura.net, en los que se tratarán diferentes temas como qué datos serían relevantes para monitorizar y cartografiar, o como hacerlo a nivel de software y representación. Estoy colaborando con la parte técnica de la instalación, soft, hard, y algun guiño tech como un efecto de luces realizado con Arduino. Muchas gracias a Pablo por contar conmigo.

Un saludo desde la sala de control.